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7 principios de la administración


1. No gastar más de lo que ganas: violar este principio es el comienzo de los peores problemas financieros que te puedas imaginar. Vivimos en la era de “Le tramitamos su crédito de manera inmediata”, esto con la razón de incitar a las personas a comprar cosas que no pueden pagar. La gente no sabe controlar sus impulsos y comienzan a gastar pensando que será fácil pagar después y poco a poco se va volviendo una bola de nieve enorme. Debes aprender a vivir con lo que ganes, en el estrato social en el que te encuentres. Eso no significa ser mediocre y no querer buscar otras formas de ingreso, esto significa simplemente no salir de la provisión que llega a tu casa.
2. Saber a dónde va a el dinero: no necesariamente tiene que ser de forma obsesiva, sin embargo, cuanto más detallado mejor. La mayoría de las personas que les preguntas a dónde va su tiempo y no te saben contestar son las mismas que les preguntas a dónde va su dinero y tampoco saben contestar. Debes tener un registro para que puedas saber cuales son los gastos de la casa, la familia o tus gastos individuales. Las tablas de excel facilitan mucho el registro.
3. No gastar en cosas que no necesitas: aunque no es malo darse lujos de vez en cuando, cuando esto se convierte en un estilo de vida y más aún, en un mal habito, entonces es necesario cortar esto. Antes de comprar, debes aprender a preguntarte ¿esto es algo que quiero o esto es algo que necesito? Ese es el primer punto elemental para poder hacer una compra inteligente. Si vas a estar comprando cosas que no necesitas, entonces debes disminuir esos gastos, la mayoría de las personas tienen muchos gastos innecesarios, mismo dinero que podrían usar para invertir inteligente-mente en un negocio.
4. Ordenar correctamente el dinero: cuando entra dinero, no debes empezar a gastarlo inmediatamente, primero debes priorizar las cosas, tales como gastos elementales (agua, luz, comida, etc), después gastos secundarios (teléfonos, servicios, etc.) y al final los gastos innecesarios (salidas, cine, placeres, etc.). Cuando tienes ordenadas tus prioridades, entonces previamente a usar el dinero, ya sabes a dónde será el destino al cual se dirigirá ese dinero. Yo sugiero dividir el dinero en 4 formas: gastos (como los que mencionaba), ahorro, diezmo e inversión (en el negocio, en educación, etc.).
5. Ahorrar una parte: no importa si es una pequeña porción o gran porción, debes tener un ahorro por si te quedaras sin trabajo, si tu negocio se fuera a la quiebra o para cualquier imprevisto. Intenta ahorrar entre un 10 y 20% de tu dinero en un lugar donde sea casi “intocable”, sólo usar ese dinero para objetivos o propósitos especiales o para emergencias.
6. Invertir: también una parte de tu dinero debe estar destinada a invertirlo. ¿En qué? Si aún no tienes un negocio, debes invertirlo en educación propia. En comprar libros, en cursos, en capacitaciones, en desarrollo personal. Si ya tienes un negocio, debes apartar un presupuesto para invertir en publicidad, en herramientas, en personal y en general en todo lo que pueda traer un beneficio a corto, mediano y largo plazo para tu negocio. Lo que siembras, cosechas. ¿Quieres cosechar sin haber invertido nada? Así no funcionan las cosas amigo.
7. Dar el diezmo: ¿Por qué diezmo si no eres religioso o no vas a la iglesia? No te preocupes, no lo tienes que dar a la iglesia, pero sí es importante hacerlo porque guardar el diezmo es reconocer que las cosas nos las da Dios, no importa si es poco o mucho. Ese dinero lo puedes donar a una institución, a un proyecto social o a cualquier cosa en la que sientas que estás ayudando a otros, esa es una manera de agradecer a Dios por lo que da y hacerlo realmente a través de una acción. ¿Acaso no podemos devolver a Dios un 10% de lo que Él mismo nos ha dado si existe tanta necesidad en otros? A demás, es una manera de desprenderse del egoísmo y ser generosos.

Si no me crees lo del diezmo y el dar a otros, lee este increíble proverbio escrito por el Rey Salomón, uno de los hombres más ricos que ha existido jamás:

«Unos dan a manos llenas, y reciben más de lo que dan; otros ni sus deudas pagan y acaban en la miseria. El que es generoso prospera; el que reanima será reanimado.» Proverbios 11:24-25 (NVI)

La generosidad es un principio que aplica tanto en las finanzas personales, como en las finanzas de un negocio. Si no me crees, comienza a aplicarlo en tu vida, si no ves ningún cambio, regresa a tus hábitos anteriores.

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